El cortoplacismo no puede dirigir la estrategia.

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28 enero 2019

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Son muchas las opiniones que versan sobre que el cortoplacismo es una de las principales características de nuestra sociedad. Las redes sociales, los medios de comunicación, lo efímero de muchos de los “influencers” de nuestros días, hacen pensar que esta afirmación es bastante acertada.

El gran problema es que las decisiones estratégicas tienen que tener un punto de vista más elevado que el de las ventas del mes que viene, o las próximas elecciones porque así nunca estaremos preparados para el giro de los acontecimientos.

Y para muestra un botón. El INE realizó una proyección de la pirámide de la población española a 25 años. Los datos son relevantes: en 2.018 los mayores de 64 años son el 29,6% del total mientras que dentro de 25 años serán el 40,8% de la misma. Mientras tanto, los menores de 16 años que hoy son el 24,5% serán dentro de 25 años el 21,5%. Entonces, la población en edad de trabajar que hoy es de 21,5M de personas y mantiene a 25,2M, será de solo 18,5M y tendrá que mantener a 30,5M.  

O sea: que suponiendo escenarios de pleno empleo, hoy los que trabajamos tenemos que mantener 1,17 personas y los que trabajen dentro de 25 años tendrán que mantener a 1,64 personas y con la natalidad descendiendo. Hablamos de un 40,17% de diferencia: ¡casi nada!. Y todos estos datos incluyen proyecciones de inmigraciones y emigraciones:  el 86% de los residentes en España son hoy nacidos en España mientras dentro de 25 años esta cifra será del 80,4%.

En esta tesitura, parece que las promesas de asegurar las pensiones incluyéndolas en la constitución o vincular el crecimiento de las pensiones al crecimiento del IPC es, como mínimo irresponsable. Una vez más, el cortoplacismo manda, y las elecciones son lo primero, cuando si mirasen la sociedad española como si fuera su familia, trabajarían en serio en políticas de natalidad, fomentarían (con mayor apoyo fiscal) instrumentos de ahorro para las generaciones del “Baby boom”, y desde luego, hilando este post con otro anterior sobre el endeudamiento público: controlaría la deuda sí o sí.  Todo ello no es popular, y la única solución es hablar claro, y tomar medidas ahora, que vayan reconduciendo la situación. Pero claro, las elecciones son mañana y cuando esto estalle… que lo arregle a corto plazo el presidente al que le toque.

En la empresa, a menudo, también se actúa con excesivo cortoplacismo. Las medidas más comunes que las empresas adoptan con esta visión tienen que ver con el endeudamiento, excesivo (invirtiendo en temas de crecimiento deudas a corto plazo, por ejemplo), o con medidas comerciales que pueden resultar coherentes con incrementos de venta a corto pero que desgastan la marca o desvirtúan el posicionamiento competitivo. Es muy importante tener en cuenta los dos planos (el del corto y el del medio plazo) antes de tomar decisiones que afectan a la estrategia competitiva.

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