En determinados momentos, como la sucesión en el liderazgo de una empresa o como la redistribución de responsabilidades entre el equipo directivo, es muy útil la participación en el comité de dirección de un consultor externo que participe, observe y apoye a la dirección.
El comité de dirección.
Entendemos como comités de dirección la reunión periódica de los directivos de una empresa para comunicar decisiones o para adoptarlas.
Es importante que estos comités tengan sus normas, para que sus participantes sepan cuales son sus obligaciones y cuales son sus responsabilidades. La forma de decidir, de catalogar los puntos, de aportar la información, de confeccionar el orden del día y de realizar las actas debe estar debidamente desarrollada y ser conocida por todos sus miembros.

Es deseable que la información sobre los puntos a tratar llegue con la antelación necesaria para que todos los participantes la puedan analizar con anterioridad, y que se prevea tiempo para la exposición y el debate en el orden del día.
El rol del consultor en el comité de dirección
Cuando he realizado este tipo de colaboraciones he adoptado el rol de secretario del comité, con voz pero sin voto, y con las siguientes funciones:
- Recibir la petición de puntos a tratar por parte de los directivos.
- Apoyar el directivo en la preparación de la información necesaria para poder tratar el punto.
- Confección de los órdenes del día.
- Confección de las actas de los comités ya celebrados.
El valor del consultor en el comité de dirección
Pero donde realmente el consultor añadirá valor al comité, y, por tanto, a la dirección de la empresa será en lo relacionado con:
- Ampliar la visión de los debates para pasar de lo puntual a lo general.
- Generar una cultura de debate y decisión
- Conseguir que los documentos presentados sean más profundos, concretos y completos.
- Conocer a los directivos de la empresa. tanto en el trabajo individual como en la forma de presentar, convencer y debatir en defensa de sus posiciones.
En definitiva, apoyar a la dirección a crear una cultura de comunicación y toma de decisiones en la empresa, fomentar la comunicación y el conocimiento sobre el estado general de la empresa, formar a los directivos en la forma de generar informes, obtener información, presentar, debatir y decidir, y facilitar o completar al propietario de la empresa la información sobre el potencial y las capacidades de su equipo directivo.


