En el mundo actual todo cambia con mucha velocidad, sobre todo los mercados, lo que ocasiona que las empresas tengan que actualizar sus planes estratégicos y revisar su reposicionamiento con más frecuencia.
Son varios los indicios que pueden apuntar a esta necesidad:
- Cambios importantes no explicables de la facturación.
- Tendencia al desvío en los costes.
- Retrasos en la producción…
Lo importante, cuando empiezan a surgir estos indicios es llegar pronto a un buen diagnóstico.
Es importante analizar lo que está pasando fuera (mercado, competencia, tendencias…) y lo que está pasando dentro: organización, eficiencia, tensión, tecnología… Para ello deberemos revisar los controles internos (contabilidad. Contabilidad analítica) de varios periodos para ver las tendencias, y entrevistar en solitario y en conjunto al equipo directivo de la empresa.
Con todo ello, deberemos confeccionar un DAFO y consensuarlo con la alta dirección de la compañía. Lo más operativo para que esto se produzca es que ellos realicen un DAFO y nosotros otro. Con el comparativo de los dos es fácil llegar a un consenso del documento final.
De éste documento manará la definición del diagnóstico actual de la empresa.
Del diagnóstico al reposicionamiento
Consensuado el diagnóstico, llega el momento de tomar decisiones.
Para llegar a una definición de reposicionamiento de la empresa utilizaremos primero el CAME como una herramienta creativa para combinar los conceptos del DAFO para intentar generar medidas concretas de mejora.
El paso siguiente será construir un árbol de decisiones. Enumerando las decisiones a adoptar y para analizar cada una, enumerando las soluciones factibles y ponderando sus ventajas e inconvenientes, para que la dirección de la empresa pueda tomar las decisiones.

Concluido el árbol de decisiones, se procederá a definir el reposicionamiento competitivo de la empresa, y si procede a definir el nuevo plan estratégico: misión, visión y valores así como objetivos a corto o medio plazo.
Del reposicionamiento a la acción.
Como dice el refrán “del dicho al hecho hay mucho trecho”. En función de la definición de reposicionamiento competitivo habrá que confeccionar un plan de acción.
El plan de acción debe contener planificaciones detalladas de las medidas a tomar para asegurar y controlar que el cambio que se persigue se produce de forma efectiva en un tiempo razonable.
Podemos acompañar dichos cambios, si es preciso, entrando durante un tiempo en los comités directivos para aportar una visión externa completamente alineada con las decisiones, o generando nuevos foros de decisión en la empresa (comités, consejos…)


