La productividad española, un problemón intocable.

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15 marzo 2019

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La productividad es un concepto poco sexi, y generalmente ligado a la explotación de la mano de obra en la revolución industrial. Por ello, el término es muy poco usado por nuestros políticos. Sin embargo, es un concepto verdaderamente trascendente, y es uno de los grandes problemas de nuestra economía.

Esto se demuestra en el artículo publicado ayer por el diario Cinco Días titulado “España pasa de la productividad” y redactado por Joaquín Maudos, catedrático de la universidad de Valencia y director del Ivie (instituto valenciano de investigaciones económicas).

En el artículo citado, el profesor se pregunta cómo es posible que después de que en 2016 el consejo europeo recomendara al gobierno español la creación de un consejo de productividad que estudie y proponga medidas concretas para paliar la baja productividad de la economía española. Han pasado dos gobiernos de dos colores diferentes, y teóricamente antagónicos,  pero ninguno de los dos le ha dado a la recomendación la mínima importancia. El catedrático pone otros ejemplos sobre la facilidad y la utilidad de consejos de expertos de ese tipo.

La comisión europea afirma que la “productividad es el principal motor de la prosperidad y el crecimiento de la renta, siendo también importante desde el punto de vista del bienestar y la desigualdad. Cuando hablamos de productividad ponemos el foco en el medio y largo plazo, por lo que son las llamadas reformas estructurales las importantes para que una economía gane productividad.” Puede que sea en esta última frase, en la que se toque la clave del porqué nuestros gobernantes no actúan al respecto: como tratamos en nuestro post respecto de la deuda pública: otra vez el cortoplacismo.

Si en nuestra actividad como consultora consiguiéramos mejorando determinados procesos o procedimientos, realizar el mismo trabajo, con la misma calidad, en la mitad de tiempo, será fácil entender que seríamos mucho más competitivos. Siendo más competitivos podremos bajar precios, y consecuentemente vender más. De esta forma el aumento de la productividad es proporcional al de la competitividad, y el aumento de la competitividad aumenta el valor y la durabilidad de las organizaciones y su capacidad de crecimiento.

Relación entre las horas trabajadas y la relación PiB per cápita.

EL mismo concepto, y con la misma trascendencia debe plantearse en cualquier organismo público. Por ejemplo, Si la sanidad pública puede realizar exactamente los mismos servicios y con la misma calidad en la mitad de tiempo, la sanidad será mucho más competitiva y los responsables públicos podrían elegir, por ejemplo,  entre qué parte del presupuesto ahorrado se destina a mejorar el servicio y qué parte del presupuesto se destina a dar servicios que la sanidad pública hoy no puede dar por falta de presupuesto… con el mismo dinero se podrían hacer muchas más cosas, y por tanto se generaría más empleo y mejor servicio.

Por supuesto no se puede, al menos de golpe, conseguir reducir el tiempo empleado en una determinada tarea a la mitad, pero también todos tenemos claro, solo dando un paseo por un hospital, que el trabajo podría ser sustancialmente más productivo.

Entendiendo así la importancia de la productividad, puede que la respuesta a la precariedad y el paro este en la tremenda bajada de competitividad por el trabajo. Los datos expuestos por el profesor Maudo son claros: en 1.995 el déficit español de productividad del trabajo respecto de la media europea era del 9,5% y hoy el mismo déficit es del 18,5%, de modo que en 25 años nos hemos alejado un 9% de la media europea: ¡tremendo!

Pero claro, entrar a saco en medidas para el incremento de la productividad, implica cambios estructurales importantes, como por ejemplo, modificaciones de fondo en la ley de la función pública. Pero medidas que den resultados a medio plazo y sean impopulares a corto plazo son inasumibles por todos nuestros políticos, por muy necesarias que sean. Seguramente este sea uno de los principales problemas de las democracias actuales.

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