El banco abre el grifo pero las empresas no beben: ¿Qué pasa?

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12 diciembre 2018

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Según artículo publicado el  10 de diciembre de 2.018 emitida por el diario 5 días en su sección Territorio PYME el 99% de empresas que solicitan financiación la consigue.

Dicha afirmación proviene de un informe de CEPYME, (confederación española de la pequeña y la mediana empresa) en el que se informa de que el 34% de las PYMES españolas han solicitado financiación en 2.018.

 Del 66% de Pymes que no han solicitado financiación resultó que el 36% no lo necesitaba, el 29% ha autofinanciado sus necesidades y solo el 1% declaran que no han solicitado financiación a pesar de necesitarla porque han pensado que no se la iban a conceder.

De todo ello entiendo que se pueden obtener tres conclusiones:

  • El hecho de que el 99% de la financiación solicitada se haya concedido significa un cambio importante en la disposición de los bancos en prestar a las PYMES: claramente el grifo está abierto.
  • El hecho de que solo el 64% de las PYMEs precisen financiación indica que todavía hay muchas empresas en posición defensiva y sin acometer inversiones, diversificación…
  • El hecho de que el 45% de las empresas que han precisado financiación lo hayan resuelto autofinanciándose indica que la mentalidad de muchos de los empresarios ha cambiado después de la crisis. Muchas empresas han pasado de una estrategia financiera agresiva de endeudarse lo más posible para crecer lo más posible, a una estrategia más conservadora de endeudarse solo cuando sea necesario y crecer lo que los recursos generados permita.

El tiempo dirá si esta visión estratégica más conservadora se debe a las amenazas macroeconómicas actuales (nacionalismos, brexit, guerra comercial EEUU-China) o de se debe simplemente a que muchos empresarios se han vuelto más conservadores después de lo vivido y aprendido años atrás.

Evidentemente el hecho de que las estrategias de las PYMES se vuelven más conservadoras afecta negativamente a la economía del país y al empleo, y serán muchos los que critiquen ese enfoque. Desde luego no seré yo: no hay nada más inteligente que aprender de lo sufrido, y aunque comúnmente se olvide, cada uno con lo suyo puede hacer lo que crea conveniente.

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